Estigma de infamia e indignidad

La sepultura y los restos de Francisco Franco, y los de José Antonio, van a ser profanados; porque aunque se vista de exhumación, profanación es.

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No hay parangón en la historia de la Humanidad de un hecho similar. En todo caso, y hay grandes diferencias, habría que retrotraerse a las profanaciones de los sepulcros del Cid y del Gran Capitán por las tropas napoleónicas, o a las llevadas a cabo por los milicianos frentepopulistas –del PSOE, PCE, anarquistas y separatistas de ERC– de los sepulcros de monjas y sacerdotes previos y durante nuestra contienda de 1936-39.

El hecho, la profanación que se anuncia, y que si Dios no lo remedia se va a llevar a cabo en breve, no cabe en cabeza humana; sólo si corresponde a la de unos degenerados morales, pervertidos mentales y corrompidos espirituales, es decir, en cabeza de verdaderos y absolutos desechos humanos o de posesos.

Pero además de ellos, con  el patético Pedro Sánchez a la cabeza que en su locura stalinista ha tomado el protagonismo, disfruta con ello y cree que está haciendo Historia, en el buen sentido de la palabra, el estigma de infamia e indignidad va a pesar también sobre los siguientes:

* El PSOE y Podemos; todos sus afiliados, votantes y/o simpatizantes.

* Los demás partidos que votaron a favor; fundamentalmente los separatistas de toda ralea; catalanes, vascongados y gallegos; todos sus afiliados, votantes y/o simpatizantes.

* En la partitocracia española, corrupta y corruptora; régimen y sistema bajo cuyo amparo se va a realizar.

* El Congreso y el Senado españoles; todos sus miembros.

* El Partido Popular que siempre actuó con bien calculada hipocresía, cinismo y cobardía; todos sus afiliados, votantes y/o simpatizantes.

* La Casa Real, comenzando por Juan Carlos I, que nunca ha defendido en lo más mínimo a quien todo se lo debe, siguiendo por Felipe VI, que de tal palo tal astilla, y aún peor.

* Las Fuerzas Armadas, cuyos componentes no han sido capaces de dar la cara por el que posiblemente sea el mejor soldado que ha tenido España, ejemplo insigne donde los haya de militar y encarnación sublime de patriotismo y de amor a España.

* La Iglesia española, sobre todo su jerarquía y clero y religiosos, que pudiendo y más aún debiendo, no sólo han callado, sino que facilitan la profanación; esa Iglesia, que también todo se lo debe a Franco, pues evitó que fuera barrida literalmente de la faz de España; quien fue además católico excepcionalmente ejemplar, que todo lo hizo y dio por Dios y por su Iglesia.

* El pueblo español de estas últimas décadas en su conjunto, salvo escasas excepciones –que por escasas son más honrosas todavía–, beneficiario directo, absoluto y total de la etapa de gobierno de Franco –excepto, claro, los que eran y son enemigos de España–, que con su pasividad, indiferencia o apoyo con sus votos o acciones a todos los citados anteriormente, va a demostrar que son mal nacidos por desagradecidos.

Que a nadie le quepa la menor duda de que esta mancha, este estigma de infamia e indignidad gravará la historia de España, a España y a los españoles de una forma singular para siempre; que a nadie le quepa duda de que este tipo de acciones se pagan antes o después, y se pagan muy, muy caras.

Esta mancha, este estigma de infamia e indignidad permanecerá indeleble por los siglos de los siglos como marca con hierro candente.

Sólo con la devolución de tales restos al lugar que hoy ocupan, en acto solemne y con representación de todos aquellos sobre los que va a recaer esta mancha, este estigma, podrá lavarse y reparar la infamia y la indignidad que suponen, de la que, como hemos dicho al principio, no hay parangón.

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